Yo tengo una suerte de suertes y las constantes derivadas de ellas me han arrojado aquí.
Quien quiera que sea el desertor, persiganlo y destrocenlo.
Las lamentaciones caben en otra parte, las mías están en todos ustedes y todos ustedes en las mías.
Ahora defiendo la desesperación de pertenencia y la necesidad de lo universalmente natural.
El tiempo ha cobrado lo debido y se posara sobre todas nuestras memorias para hacerlas carbón y miel.
Hasta siempre hasta siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario